Mientras vivas, brilla

Después de un percance de salud, el pintor Matías Quetglas, a sus 72 años, decide rememorar su propia historia y se sienta ante la cámara para rescatar tras el humo del olvido retazos de su vida.

Pero pronto, como el niño de San Agustín, Matías se da cuenta de que es una pretensión excesiva querer contar una vida en un hora de película y deriva entonces su esfuerzo en destilar sus pensamientos y las sensaciones que han surgido y le han acompañado durante su caminar por la creación.

Reflexiones filosóficas, pensamientos sobre estética, búsquedas para encontrar el lugar dónde el Arte y la propia vida se anudan, van siendo desgranados mientras recorre sus espacios esenciales: su estudio de Madrid, su casa en el campo en Ávila, su querido espacio de Menorca.

Sin otro guión que el elaborado entre cavilaciones sobre Arte y pensamientos de vida, Matias Quetglas construye un relato íntimo, visual y poético sobre su propia existencia.

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